Manifesto of Mesa 18, the “rebel session” at the 2010 Tiquipaya Climate Summit

In April 2010, as the Bolivian government hosted the World Peoples’ Summit on Climate Change and the Rights of Mother Earth in Tiquipaya, movements within the country pressed for a forum to talk about these how the environment is treated within the country. The tens of thousands of summit attendees had their conversations structured around 17 working groups or “mesas” (literally, tables) on topics from ºthe root causes of climate change” to forests to the rights of Mother Earth. The Bolivian indigenous federations CONAMAQ and CIDOB proposed Mesa 18, an eighteenth working group on domestic environmental problems in Bolivia.

As the summit approached, they and the government got into a very public dispute with the over whether it would be included. Officially, the five Pact of Unity organizations—including CONAMAQ and CIDOB—were co-hosting the Summit, and they met to formally approve the structure of the meeting. Nonetheless, Evo Morales and the Foreign Ministry vetoed any discussion of “internal matters” in an official track. “I don’t know why we’re talking about Mesa 18,” Foreign Minister Choquehuanca blistered as the press questioned him about the issue.

In the end, Mesa 18 was held two blocks outside the gates of the Universidad de la Valle campus, separate and apart from the official sessions. CONAMAQ, four smaller indigenous organizations, one campesino federation, and the Landless Workers’ Movement joined environmentalists and academics to organize two days of sessions before an audience of hundreds of people. Dozens of community groups presented their experiences and concerns about the impacts of “the extractivist development model based on the export of hydrocarbons, hydroelectricity, mining, agribusiness, and lumber” (in the words of a Mesa 18 promotional flyer). These conversations took place in a room with simple concrete floors, a borrowed Brazilian restaurant. Many of the sessions were offered twice, first at the Water Fair commemorating the tenth anniversary of the Water War and again in Tiquipaya.

Called the “rebel” session by the press, Mesa 18 drew a spotlight on the “double talk” of the government, as critiqued by leaders like CONAMAQ’s Rafael Quispe: “This government speaks of respect for Mother Earth, but it simultaneously pollutes the land, and there are the cases of Corocoro, Mutún, the San Cristóbal [mining] company, and projects like Cachuela Esperanza [a planned hydroelectric dam], which also damage the Earth.” Like its official counterparts, Mesa 18 consisted of dozens of short presentations on environmental threats, projected on a screen. A small team compiled the issues presented and formulated a resolution on behalf of the gathering. They declared, “the development plans of these governments, including Bolivia’s, only reproduce the developmentalist schema of the past” and called instead for “the peoples to decide directly the destiny of their natural wealth in accord with their own organizational structures, their self-determination, their own norms and procedures, and their vision of the holistic management of their territories” (my translation, see text below). Outside Mesa 18, participants covered a brick wall with placards in preparation to march. Each detailed a different environmental crisis or contradiction. Unlike the official sessions up the road, these results were not included in the Tiquipaya People’s Accord that concluded the week, but the collective document advanced the same environmental critique, denouncing “mega-infrastructure projects … extractive projects, water privatization and militarized territories.” The massive scale of the summit had offered an opportunity for national visibility around the country’s growing series of socio-environmental conflicts.

Nine years have passed and Mesa 18’s concluding resolution, called the Final Manifesto of Table 18 in Defense of the Peoples and the Earth / Manifiesto Final de la Mesa 18 en Defensa de los Pueblos y la Tierra, has slipped off the internet. I post the complete version below for future reference. A PDF version of the Manifesto is available here.

Manifiesto Final de la Mesa 18 en Defensa de los Pueblos y la Tierra

Esta mesa convocada por el CONAMAQ representa a los pueblos del mundo. La Mesa Nº 18 se constituyó como un espacio necesario de reflexión y denuncia en el marco de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, a fin de profundizar la lectura sobre los efectos locales del capitalismo industrial global. Asumimos la responsabilidad de cuestionar a los regímenes latinoamericanos denominados populares y a la lógica depredadora y consumista, la lógica de la muerte del desarrollismo y del neo extractivismo.

Las distintas intervenciones contribuyeron a establecer las contradicciones del proceso y aportar juntos propuestas para fortalecer el camino hacia el buen vivir.

La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra es una demostración del magnetismo que ha despertado este proceso. Para garantizar que este proceso se profundice y se extienda como un ejemplo alentador a todo el continente y a los pueblos del mundo, es necesario visibilizar las contradicciones existentes, reflejadas en los conflictos socioambientales.

Estas contradicciones son el resultado de la no aplicación de los principios mencionados. Esta mesa se propone contribuir a activar mecanismos de lucha coordinada en apoyo a este proceso.

Las organizaciones sociales y populares y comunidades indígenas originarias campesinas de Latinoamérica y del resto del mundo, reunidas en Tiquipaya los días 20 y 21 de abril de 2010 en el marco del desarrollo de la Mesa Nº 18 con el propósito de definir las bases para la implementación del Nuevo Modelo de Gestión de los Recursos Naturales para revertir el Modelo de Producción Capitalista aún imperante en Latinoamérica, que radica en el desarrollo industrial y la consolidación de las transnacionales, fundado en la propiedad privada, el lucro individual y el consumismo, aspectos que han sido puestos en tela de juicio por las naciones y pueblos de América Latina. Los planes de desarrollo de estos gobiernos, entre ellos el boliviano, sólo reproducen el esquema desarrollista del pasado.

En este sentido, para enfrentar el cambio climático la humanidad debe encontrarse con sus raíces culturales colectivas comunitarias; eso significa construir una sociedad basada en la propiedad colectiva y en el manejo comunitario y racional de los recursos naturales, en la cual los pueblos decidan de manera directa el destino de la riqueza natural de acuerdo a sus estructuras organizativas, a su autodeterminación, sus normas y procedimientos propios y su visión de manejo integral de sus territorios.

La historia nos enseña que sólo hay un camino efectivo para transformar la sociedad y para construir una alternativa socialista al capitalismo: la movilización social permanente y la articulación de nuestras luchas.

RESOLVEMOS:

PRIMERO.- Repudiamos al imperialismo, a las transnacionales y a los gobiernos del denominado progresismo latinoamericano que impulsan proyectos de energía y mega infraestructura de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) en todos los territorios latinoamericanos -especialmente territorios indígenas y áreas protegidas- diseñados por bancos, empresarios y constructores privados con una visión neoliberal y explotadora.

SEGUNDO.- Exigimos cambiar el modelo de pseudo desarrollo que privilegia las exportaciones de materias primas. Se plantea avanzar en la construcción de alternativas que estén en función de los intereses de los pueblos, privilegiando la equidad, la solidaridad y la complementariedad.

TERCERO.- Pedimos concertar y construir un modelo de gestión racional de los Recursos Naturales acorde a la filosofía, cultura y usos y costumbres de los pueblos, que se sustenta en un modelo social y comunitario respetuoso de los Derechos de la Madre Tierra, Pachamama, Gaia…

CUARTO.- Ante la falta de voluntad política de los gobiernos del mundo, las organizaciones sociales y campesinas exigimos la facultad de definir un nuevo modelo de gestión y control directo del patrimonio natural. El control directo de los trabajadores del campo y de la ciudad impongan políticas de gestión de la biodiversidad en función de las necesidades de los y no de la dependencia de nuestros países.

QUINTO.- Pedimos a los Estados respetar y hacer cumplir los derechos indígenas aprobada por la ONU gracias a la lucha de las organizaciones indígenas originarias campesinas. Exigimos la derogación de las normas legales que criminalizan las luchas sociales en defensa de los territorios comunitarios, y que se sancione a los gobiernos criminales.

SEXTO.- Hacer pública la necesidad de eliminar el latifundio, la biopiratería y el agronegocio; y recuperar el conocimiento ancestral de las naciones y pueblos indígenas originarios campesinos del mundo; la promoción de la producción ecológica, y la reproducción del modelo comunitario, las capacidades de reproducción del bosque y la biodiversidad, para hacer frente al Cambio Climático.

SEPTIMO.- Exigimos la reversión y la expulsión de las corporaciones transnacionales, de algunas ONGs que apoyan los proyectos de dichas corporaciones, y de medios de comunicación que propagandizan el saqueo y vulneran los derechos colectivos. Exigimos la reposición de los bienes naturales depredados y usurpados. Planteamos la suspensión de toda actividad, obra o proyecto extractivo responsable y causante del Cambio Climático, del desplazamiento de poblaciones de sus territorios, y de las afectaciones socioambientales en territorios de las naciones y pueblos indígenas originarios campesinos del mundo.

OCTAVO.- Exigimos el cumplimiento de los derechos colectivos vulnerados en los conflictos socioambientales en los siguientes casos: Corocoro – Jacha Suyu Pakajaqi, Lliquimuni – Pueblo Indígena Mosetén – San Cristobal – FRUTCAS Sudoeste de Potosí – Mutún – Chiquitanía Pantanal, TIPNIS – CONISUR, Cuenca Huanuni, Lago Poopo, Río Desaguadero, Cañadón Antequera, Consejo de Capitanes Guaranis Tarija, Charagua Norte – Asamblea del Pueblo Guaraní de Charagua Norte – represa del Río Madera en Brasil y Bolivia – lucha por la propiedad comunitaria de la tierra, MST Bolivia y movimiento campesino de Córdova, Argentina – Justicia para los pueblos campesinos indígena originarios masacrados en Porvenir, Pando, el 11 de septiembre de 2008 – contaminación minera en Potosí – deforestación y minería en Guarayos – minería en Nor Chichas – casos Andalgalá en Catamarca y San Juan en Argentina – conflictos forestales en el territorio Mapuche, y otros casos nacionales e internacionales (ver anexo), a los cuales brindamos plena solidaridad en su lucha.

NOVENO.- Todos estos puntos se constituyen en el mandato de los pueblos reunidos en la Mesa 18 -promovido por el Consejo de Ayllus y Markas del Qollasuyu y otras organizaciones sociales del mundo- los cuales deben ser de cumplimiento vinculante por todos los Estados que aprovechan los bienes de la Madre Tierra.

ES DADO EN TIQUIPAYA A LOS 21 DÍAS DEL MES DE ABRIL DE 2010 POR LA DEFENSA DE NUESTROS DERECHOS, NUESTROS TERRITORIOS Y LOS DERECHOS DE LA MADRE TIERRA

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s